Mostrando entradas con la etiqueta 15M. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 15M. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de septiembre de 2014

El 15M vota

          El 15M no es ningún partido, pero el 15M vota. Un sector del 15M no, es más, un sector del 15M no solo no querría votar, sino que tampoco querría que lo hiciera el resto. Así, desde el principio algunos torpedearon cualquier intento de acceso del 15M a las instituciones mediante los mecanismos de la democracia representativa. Hubo (hay) en el 15M quien no cree en ese modelo de democracia, quien reclama una que llaman "directa" o "participativa" cuando en realidad corresponde más bien a lo que Giovanni Sartori llama "una exasperación de la participación de tipo activista" que "nos propone a un ciudadano que vive para servir a la democracia (en vez de una democracia que existe para servir al ciudadano)". Pero el 15M es un movimiento con altas aspiraciones, con sueños, pero anti-utópico (recordemos, "sí se puede") o por lo menos renuente a utopías pasadas. A quienes se empecinan en aquellas utopías les costó (les cuesta aún) entender y aprobar esto, están tan convencidos de que la calle son ellos que cuando pasa algo en la calle creen que son ellos mismos lo que ha pasado (aunque ni pasaran por allí).

          Pero muchos del 15M querían votar y estaban huérfanos de partido. #NoLesVotes no supone defender la abstención (eso sería #NoVotes) sino no transigir con la corrupción votándola. Así que el 15M creó sus propios partidos. "Ningún partido es el 15M" se aprestan a gritar algunos. Claro, cualquiera que haya participado en el 15M desde la 1ª, la 2ª o la 3ª fila lo sabe, pero también cualquiera que haya participado en el 15M, en sus asambleas o en la red, reconocerá a algunos de sus compañeros de 1ª, 2ª o 3ª fila en estos partidos. No hace falta que presuman de haber participado en el 15M, los hemos visto, los conocemos aunque solo sea de forma virtual. En Podemos y en el Partido X (con el que colaboré muy tímidamente haciendo propuestas, votando y divulgando) los hemos reconocido.

          Sí, en Podemos hay una figura mediática, sí, estampó su retrato en la lista electoral. ¿Es personalista Podemos? Yo diría que sí pero participar en las elecciones es aspirar a llegar a las masas, ¿de verdad se pretende que si un partido tiene un icono mediático prescinda de él? Un partido si es pequeño, ¿acaso debe aspirar a obtener votantes en secreto? Me parece antiestético (como poco) ver el jeto del candidato en la lista, pero cuando la marca que se tiene es "ni su", habrá que emplear cuanto permita al partido salir del anonimato. ¡De eso va ganar elecciones! (Todo lo dicho no justifica en cambio cosas como lo ocurrido en Murcia, que habla no solo de personalismo sino de autoritarismo.)

          Y de nuevo: ¿Hay por tanto partidos del 15M? No, es un movimiento plural, nadie puede pretender ser su representante (aunque algún partido del establishment, pero que cree no serlo, lo haya intentado). Aún así hay partidos que recogen sus formas, propuestas y parte de su gente. Por supuesto que hay 15M en otros partidos, también los conocemos. De hecho, en pasadas elecciones parte de ese 15M que quería votar, votó, y eligió entre los partidos que ya había. Algunos votaron a IU por su apoyo a las protestas ciudadanas y su presencia en las mismas (pero muchos otros jamás votarían a un partido con consejeros en Bankia o sin primarias), otros a UPyD por sus primarias abiertas y su proyecto de regeneración democrática (pero muchos no quieren saber nada de su encastillamiento en el asunto territorial o su discurso meritocrático), EQUO no fue capaz de aglutinar suficientes votos pero recibió muchos, y puede que incluso hubiera quien votara al PSOE o al PP o a partidos nacionalistas, sí. Pero había una mayoría de votantes del 15M que no quería símbolos o caras del pasado, y los partidos existentes, sobretodo aquellos a la izquierda, no entendieron esa reticencia y les acusaron de adanismo político. Era todo lo contrario, la historia les había hecho desconfiar de ciertos símbolos, no era adanismo, era prudencia.

          Ahora parece que hay otras opciones, las maneras del 15M (para bien y para mal) han llegado a partidos nuevos porque suponen una contradicción de las maneras de los partidos antiguos (PSOE, PP, IU...), del aparato. El 15M no abjura de la democracia representativa (una parte sí, su lucha está fuera de las instituciones y ahí sigue), pero cree que esta puede ser realmente participativa mediante fórmulas de democracia interna en los partidos. El 15M ha germinado en múltiples iniciativas y ahora también en votos (no tanto en mi opción, el Partido X, se ve que las redes pueden organizar ideas y estructurar una candidatura electoral, pero de momento parece que solo los grandes medios pueden hacerla visible).

          Hay quien teme la irrupción de Podemos en las instituciones, pero yo lo veo como un tábano que haga despertar a un sistema de partidos y de votantes dormido (sí, UPyD y EQUO llegaron antes, pero no lograron un impacto así, lo cual no resta mérito a su temprana proeza). Confío en una suerte de selección natural que convertirá el programa de Podemos en algo cada vez más razonable cuanto más cerca esté de poder ser aplicado, pero al margen de lo que me guste o no Podemos (de eso me ocuparé en otra entrada más adelante), mi esperanza es que gracias al hype de Podemos en breve sea una realidad lo que le oí decir a Inés Sabanés en una tertulia, que "dentro de unos años cualquier partido sin primarias abiertas parecerá medieval", porque la mejor forma de participación en las democracias representativas es a través de los partidos políticos, y cuanto más abiertos sean estos mejor será para nuestra democracia en general.

domingo, 12 de mayo de 2013

¿El 15M eran los padres?

          Antes de comenzar quiero dejar clara una cosa: para mí el 15M no ha sido estéril sino muy productivo, ha sido una rebelión necesaria de evolución (citando a una tradición filosófica que odio) rizomática, por lo que ha dado sensación de dispersión cuando en realidad se ha tratado de una expansión subterránea, algo que ha llegado a impregnar nuestra sociedad en su sustrato. Lo que ha quedado en ese sustrato no siempre ha llegado a aflorar, pero lo hará, espero que para bien, y en ocasiones, con más o menos vigor, ya lo ha hecho (el 15MpaRato es un ejemplo y una flor que me parece especialmente prometedora es el Partido X). En este artículo quiero mostrar mis anhelos frustrados pero eso no significa que abjure del 15M, ni de lo que representó, ni que no me tenga ya por 15M. Siguiendo con la metáfora, me habría gustado que el 15M hubiese germinado en un gran y único árbol del cual hubiesen podido surgir las ramas más variopintas, pues creo que si intentara nacer y crecer ese árbol ahora, dos años después, carecería de la fuerza necesaria, y todas las ramas serían prácticamente idénticas porque las ideologías de las que se nutre el movimiento han tendido a homogeneizarse. Así pues no quiero criticar el espíritu del 15M, siempre lo defenderé y lo llevaré dentro, sino hablar de su materialización, porque ese espíritu era solo ser en potencia, y no ha llegado a ser en acto de tanto pensar cómo debía actualizarse. Defiendo aquí que el 15M ha sido una oportunidad perdida, y por ello hablo de ello en pasado a pesar de que siga existiendo, porque creo que fue una ilusión, en tanto que esperanza pero también en tanto que espejismo. No, España no había madurado tanto como parecía hace dos años. Eso sí, el 15M fue un enorme revulsivo, creo que fue por fin el pistoletazo de salida de la definitiva democratización de nuestro país, el principio del fin de la transición en que llevamos inmersos más de 30 años. El 15M ha dejado muy buenos posos, ya es algo, pudo ser más.
 
 
          ¿Por qué algunos no estamos hoy en Sol y otros sí? ¿Qué ha fallado? Que el 15M nació con un error congénito. Tanto unos como otros, los que siguen y los que ya no estamos, nos equivocamos creyendo que éramos más de los que realmente éramos, porque en realidad muchos no estábamos en lo mismo, estábamos contiguos pero no unidos. Unos se (lo) han quedado, otros nos hemos ido quedando. Unos han tomado el centro y otros hemos aparecido en los suburbios del 15M.
 
 
          Aquellos que queríamos más democracia y aquellos que querían un tipo concreto de democracia, para entendernos: los republicanos y los socialistas (en toda su rica variedad). A pequeña escala el teatro de operaciones de la 2ª República Española: la división entre aquellos que querían república y los que lo que querían era una república popular, esos que siguen pensado que la república es en esencia de izquierdas, cuando en realidad las únicas republicas explícitamente de izquierdas han sido las dictaduras comunistas, o sea, falsas repúblicas.
          Permítanme por favor ahondar en este asunto de la 2ª República que veo, salvadas las enormes distancias, extrapolable a la evolución histórica del 15M porque, por así decirlo, en el 15M inicial cabían los Azaña, Alcalá-Zamora e incluso los Lerroux, pero poco a poco hasta los Prieto fueron puestos bajo sospecha y ya solo se pudo estar a la izquierda de Largo Caballero. Cada vez veo en las manifestaciones más banderas republicanas con una estrella roja en el centro que jamás tuvo la tricolor, es el símbolo que enarbolan aquellos que tienen una imagen de la 2ª República como una república de izquierdas, pero si eso fue así habría que preguntarse por qué hubo una suerte de revolución en 1934, ¿habría tenido sentido en una república de izquierdas? Obviamente no. Alguien dirá, "es que la revolución no era contra la República, sino contra el gobierno de la derecha". O sea, que efectivamente era contra la República, porque las repúblicas, las democracias, tienen esas cosas, que igual puede gobernar la izquierda que la derecha porque existe pluralismo político, y no una ideología de Estado impuesta a todos sus ciudadanos. Al final fracasó aquel intento de acabar con la República y por desgracia triunfó el segundo intento, el golpe de estado franquista. Siempre digo lo mismo, pero el problema de la 2ª República Española es que apenas había republicanos. Algunas actitudes me hacen preguntarme si en esta democracia actual, en forma de monarquía parlamentaria, no ocurrirá también que los demócratas escasean, puesto que muchos anhelan los 40 años de franquismo, y otros tantos sueñan con una república popular.
 
 
          Pues bien, estos acabaron triunfando, son mayoría en el 15M activo presente, muchos intentábamos democratizar este país, perseguíamos estructuras de participación en que cupieran todas las ideologías, no porque no tuviéramos la nuestra, sino porque lo que queríamos era cambiar las reglas del juego para que fuesen más justas. Otros claramente no querían cambiar las reglas del juego, querían ganarlo haciendo las reglas a su medida, porque dan por hecho que la justicia reside en ellos, y no en la forma en que se llega a ganar. Imaginemos un juego para seis jugadores con fichas de seis colores distintos, imaginemos que las reglas del juego impidieran de facto que los verdes ganaran nunca, o que el punto de partida de los rojos y azules fuese claramente ventajoso, o que el jugador amarillo fuese al mismo tiempo jugador y árbitro. En fin, imaginemos que fuera lo que en el argot de los jugadores se llama un "juego roto" (mal diseñado), el 15M nace de la constatación de que nuestra democracia actual es un juego roto en este sentido. El 15M en el que yo creía, en el que yo estaba, a pesar de que la mayor parte de nosotros fuéramos, por ejemplo, verdes y negros, buscaba que las reglas fueran más justas para todos, aún cuando esas nuevas reglas no fueran a garantizar ni mucho menos la victoria de verdes y negros. No se trataba de defender los intereses/ideas de unos u otros, sino unas reglas de juego justas, en que cualquiera pudiera luchar por sus intereses en igualdad de condiciones. En eso, en cambiar las reglas del juego podíamos ponernos de acuerdo todos.
 
 
          Muchos pensamos en un principio que había que alcanzar un consenso de mínimos, para algunos dichos mínimos eran ínfimos porque ellos defendían una postura maximalista, unas políticas concretas, el triunfo de las fichas de su color, y no unas nuevas reglas de juego. Algunos plantearon la conveniencia de crear un partido político, y aquel habría sido el momento de haberlo creado, en que el 15M rezumaba un pluralismo casi ingenuo, casi imposible. Las primeras semanas de la acampada de Sol fueron algo único: todo el mundo acudía, la realidad de las asambleas era absolutamente variopinta, un ágora auténtica. Creo que entonces la oportunidad de algo grande, algo nuevo, se perdió. Algunos están ahora en lo que estábamos muchos hace dos años, y es así porque sencillamente ya todos están de acuerdo no porque las razones les hayan permitido llegar a algún consenso, sino porque ha desaparecido el disidente y ya solo están los que comparten los mismos principios ideológicos, ya son todos de la misma familia, no hace falta casarse con nadie. En fin, ahora ya vale crear un partido 15M porque sería de izquierdas, y no aquello del principio en que cabíamos todos. ¿Para qué ir despacio si se iba a llegar tan lejos como ya querían muchos llegar desde el principio, a un partido? Pues para ir haciendo una limpieza ideológica pasiva (sin purgas efectivas, boicoteando algunas acciones, colmando la paciencia de las minorías). La realidad es que se ha perdido un tiempo valioso, muchos quincemayistas han (hemos) encontrado acomodo en algún otro lugar o se han sumido de nuevo en la desesperanza. O tal vez no se ha perdido el tiempo en absoluto: ya no estamos los que nunca debimos estar, los que estorbábamos, los que no sabíamos que aquello no era algo nuevo sino lo de siempre, los ilusos, los que creíamos que habían venido los Reyes Magos. Mierda, eran los padres.
 
 
          Intuyo que este año habrá menos gente que el anterior y mucha menos que hace dos, y sin embargo hay más motivos que entonces para la indignación. ¿Qué ha fallado? Que muchos creímos que el 15M era una cosa y resultó no serlo, o tal vez si lo era, pero algunos decidieron que no debía serlo. Quienes han capitalizado el movimiento, quienes han suprimido el "no somos de derechas ni de izquierdas" porque efectivamente no son de izquierdas, sino muy de izquerdas, tal vez tenían razón, tal vez siempre la tuvieron y algunos ingenuos participamos de algo que no era lo que creíamos, no era un hito en nuestra historia, no era la ocasión por fin del todos a una. Pero yo creo que sí lo era, y que algunos intolerantes quisieron que no fuera de todos sino solo suyo. Algunos se dedicaron a boicotear acciones y propuestas ajenas, ¿ocurrió eso al revés, boicoteamos los "inclusivistas" acción alguna? ¿Qué actitud demuestra más voluntad democrática, la de aquelllos que admiten propuestas aunque no las compartan, o la de aquellos que dedicidamente boicotean las propuestas que no comparten? Unos han quedado, otros ya no estamos, no sé si el 15M fue una ilusión de la cual soy culpable o no, tal vez nunca fue lo que yo creía, tal vez sí pero no supe luchar porque siguiera siéndolo. El 15M para mí suponía un movimiento que trataba de generar unas nuevas condiciones de posibilidad para la política, y no un movimiento de una política concreta, el 15M era una revolución de la forma, no del contenido. Eso creí yo, veamos este segundo aniversario si había muchos como yo o fuimos unos pocos ingenuos, porque hace dos años fuimos muchos, hace uno algunos menos. Y sin embargo, no por eso el 15M se perderá como lágrimas en la lluvia, ha calado dentro, en los huesos, ya está en el tuétano de muchos de nosotros y ya no consentiremos nunca más la impunidad, el fatalismo con que tratan de silenciar nuestra voluntad, nuestra responsabilidad como ciudadanos.
 
 
          Algunos ya no militamos en el 15M, pero ya nunca podremos volver a la autoculpable minoría de edad de la que nos hizo salir, sabemos que no estamos solos, sabemos que sí se puede, ya no volveremos a nuestro letargo, algo ha cambiado, nosotros, ya nada es invisible, ya nada es imposible, ya no renunciamos a ir lejos, aunque lleguemos todos por caminos muy distintos.

viernes, 29 de marzo de 2013

Del neoliberalismo al neofeudalismo

De la indignación a la ira
          Querría analizar en este artículo un fenómeno que me preocupa seriamente: la legitimación de casi cualquier acto siempre que se tenga por una reacción de protesta ante lo que se perciba como injusticia social, dando ya igual su encaje o no en formas democráticas. Hemos pasado en dos años de un tipo de protesta escrupulosamente respetuosa con los principios de la democracia (aunque no lo fuera siempre con la ley, haciendo uso de una desobediencia civil pasiva, y por tanto legítima diría yo) propia del 15M, a los escraches, de la indignación a la ira.
          La indignación es un sentimiento moral, esto es, sentirla constituye en sí mismo hacer un juicio moral, y por eso busca ser compartida. La indignación es un sentimiento objetivable, cabe dar razones de él, si algo es indignante es que cualquiera debería indignarse por ello. Si algo indigna es que es injusto. En este sentido, la indignación es política y puede manifestarse conforme a cauces de protesta que pertenecen a la esfera pública, a la vita activa. La ira, no obstante, es prepolítica, es sentimiento puro, podemos localizar sus causas, pero ello no implica que reaccionemos a su vez con ira. La ira no puede ser objetivada, es inherentemente subjetiva. Por eso la indignación genera en todo caso rebelión, pero no por ello violencia, porque es la ira la que pertenece al mundo de la ley del más fuerte, al estado de naturaleza, esto es, a lo prepolítico, a la acción directa, a la esfera privada.
          Algunos contemplarán este panorama con ilusión y esperanza, no es mi caso. No es que no me afecte lo que conduce a esa ira, entiendo que los escraches tengan lugar. Lo que me resulta extraño y me inquieta no es que se comprendan, sino que tantos los justifiquen, que la mayor parte de artículos que leo los legitimen. Y eso me preocupa porque me parece un signo de escasa salud democrática, esto es, me hace temer que no estemos viviendo los tiempos que yo creía estar viviendo de reconstrucción de la democracia, o mejor, de la definitiva democratización de este país, sino los últimos estertores de un moribundo.
 
De raíz social
          Dentro de mi estupor habría que incluir, aparte de la batería de artículos celebrando los escraches (no tanto los propios escraches, insisto) esta surrealista conversación del diputado Alberto Garzón en Twitter:

 
          Lo primero es pedirles que se abstengan de llegar a la conclusión "IU es fascista" (Garzón dice explícitamente que no ve a ninguna falange buena y Twitter es Twitter) porque obviamente no es así (aunque considero que el pacto en Ardales es injustificable), y además no es ese el tema de este artículo, sino el tipo de argumentación que lleva a justificar actos como pactar con Falange Auténtica o los escraches, a saber, que son "de raíz social".
          En primer lugar me sorprende la ignorancia del diputado Alberto Garzón respecto a los orígenes históricos de los distintos fascismos, porque ninguno en ningún caso fue un movimiento que surgiese de las élites políticas sino que todos fueron de "raíz social" (y militar), todos demandaban justicia social frente al orden burgués, nacionalización de la economía frente al liberalismo explotador y acción directa frente a unas instituciones políticas caducas (¿no resulta aterrador que nos suene hoy familiar este discurso?). He aquí, por ejemplo, un fragmento del manifiesto fundacional de Falange:
          El Estado liberal vino a depararnos la esclavitud económica, porque a los obreros, con trágico sarcasmo, se les decía: "Sois libres de trabajar lo que queráis; nadie puede compeleros a que aceptéis unas u otras condiciones; ahora bien: como nosotros somos los ricos, os ofrecemos las condiciones que nos parecen; vosotros, ciudadanos libres, si no queréis, no estáis obligados a aceptarlas; pero vosotros, ciudadanos pobres, si no aceptáis las condiciones que nosotros os impongamos, moriréis de hambre, rodeados de la máxima dignidad liberal".
 
          Dictaduras muy posteriores al fascismo clásico, como las de Pinochet o Videla en países de América Latina, sí que surgieron de las élites económicas (y aplicaron al dedillo el manual friedmaniano del neoliberalismo), también lo hizo la dictadura franquista, pero precisamente el franquismo es lo que distingue a Falange Auténtica de Falange Española: esta segunda surge de la unificación (obligatoria) de fascistas, carlistas, monárquicos y demás variantes de la derecha española en un partido único al servicio de Franco (que realmente carecía de ideología y asume la de Falange para llenar su vacío teórico, no era más que un dictador conservador y católico que estaba encantado de que le hubieran quitado de en medio a José Antonio Primo de Rivera). En definitiva, negar la "raíz social" del fascismo es vivir fuera de la realidad, y por si alguien leyera esto entendiéndolo justo al revés, la conclusión a la que pretendo llegar no es que algún falangismo sea bueno (como le ocurre a Garzón, creo, por tener que justificar lo injustificable), sino que "ser de raíz social" no sería bueno en sí mismo (esta afirmación, aprendo por un amigo, a cambio de evitarme ser tenido por fascista, parece ser que me convierte en demófobo, así será).
          El caso es que lo que me preocupa, por la salud de la democracia, es precisamente esta justificación de la violación de los procedimientos democráticos, la legitimación de la acción directa, amparándose en el efecto "demanda social" o en un estado de extrema urgencia o alarma social, porque eso es precisamente no entender (o entenderlo demasiado bien, tal vez) que la democracia es más que nada un procedimiento. Y me preocupa porque precisamente en la desconfianza, cuando no el odio, hacia los procedimientos democráticos es por donde se nos cuela el fascismo, porque afortunadamente otro componente fundamental del fascismo como sería la xenofobia parece no estar suficientemente arraigado en la sociedad española (salvo en algunas zonas donde viene excitándose durante años como en Cataluña, y por ello obtienen alcaldías partidos xenófobos), sí está presente, por desgracia, en el gobierno, como demuestra la infamante exclusión de la sanidad pública de los inmigrantes sin papeles (esto sí merecedor de desobediencia civil por parte del personal sanitario).
 
Las causas de la ira (de raíz social)
          Ante hechos preocupantes como los que aquí señalo, cabe dar distintas respuestas. Una de ellas, la que sistemáticamente da este gobierno, es la pura y simple represión. El caso de los escraches no va a ser una excepción, pero yo sigo defendiendo (contra todos, me temo) que los escraches son muy posiblemente legales aunque ilegítimos (y no al revés como quieren los medios de la izquierda, o ni legales ni legítimos como quieren los medios de la derecha). Otra respuesta, la que personalmente asumo, es indagar en las causas de la ira, porque considero que de corregirlas es de lo que depende la salud de nuestra democracia, y creo además que es posible hacerlo (me temo que no con este gobierno, aunque tampoco ahondando en la propia ira).
          Considero que la democracia española (y puede que no solo ella), que de entrada era insuficiente, se ha ido degradando entre otras cosas por la presión de los dictados de la economía neoliberal (aquella que busca adelgazar la intervención del Estado en los asuntos públicos hasta el extremo de su anorexia) llegando a resucitar ciertos aspectos propios de una sociedad feudal. Esto no quiere decir que vivamos en una sociedad estamental propia del Medievo, pero sí que ciertos logros que generaron paz social corrigiendo el sistema de clases en su versión decimonónica han sido o están siendo eliminados o reestructurados poniendo en grave riesgo la principal ventaja del modo de producción capitalista frente al absolutista (y a cualesquiera otros modos de producción previos): la posibilidad (no digo probabilidad) de ascender en la escala social gracias al mérito y al esfuerzo.
 
Características principales del neofeudalismo
          He empleado en el párrafo anterior el concepto "modo de producción" que pertenece al pensamiento marxista. Voy a emplear bastantes términos pertenecientes al análisis materialista de la realidad social de Marx, porque precisamente a él le correspondió analizar una sociedad que había abolido los estamentos de iure, pero no de facto, y algo así nos viene ocurriendo en los últimos tiempos (¡hala lo que he dicho!). Tres son las características de la sociedad actual que me permiten hablar de neofeudalismo:
 
          1/ La inexistencia de movilidad social. La diferencia fundamental entre la sociedad estamental de la Edad Media y la sociedad de clases es que esta última permite la movilidad social: alguien que pertenezca a la clase alta puede acabar por su mala cabeza (o la mala suerte) perteneciendo a la clase baja, y alguien de la clase baja podría por sus propios méritos (o la buena suerte) llegar a pertenecer a la clase alta. En la sociedad estamental nacer en la nobleza supone morir siendo noble, y otro tanto si uno es plebeyo, en la sociedad de clases la familia en que uno nace supone la clase social de partida, pero no forzosamente la de llegada, cabe ascender en la escala social. En teoría. De hecho, me temo, no es así, a día de hoy el ascenso en la escala social o bien no ocurre, o constituye una proeza o no se da por los cauces previstos (los únicos talentos que permiten ascender son los méritos deportivos, la participación en un reality show o la pertenencia a un partido político mayoritario). Si miramos a Francia, en estos términos es como cabe entender el odio de los inmigrantes de tercera generación a la República Francesa que presuntamente les ha dado cobijo, esa generación de franceses de origen extranjero se siente absolutamente desarraigada y engañada: sus abuelos emigraron y desempeñaron penosas tareas sin posibilidad de ascender en la escala social a causa del idioma, sus padres ya habían sido educados en la Escuela de la República, ya eran franceses, pero siguieron ocupando el mismo lugar que sus abuelos en la escala social a pesar de sus anhelos de integración, y ellos, sus hijos, renuncian a una integración que saben imposible. ¿No ocurre lo mismo en España? ¿No trata el Partido Popular de generar dos sistemas educativos paralelos ajustados a distintas clases sociales, de dificultar el acceso a la universidad a aquellos que pertenezcan a la clase baja?
          En el esquema que elabora Marx de la sociedad capitalista del siglo XIX hay que distinguir entre dos clases: la clase dominante (burguesía) y la clase dominada (proletariado). A pesar de tratarse de un sistema de clases, no existe movilidad social en la sociedad que Marx describe, porque la propiedad, el capital (que es el principal factor que permite ascender socialmente) está en manos de la clase dominante y los miembros de la clase dominada reciben tan solo un salario suficiente para su subsistencia, con lo que no pueden prosperar, entre otra cosas porque no existen mecanismos igualadores que corrijan las desventajas del punto de partida (que dependen tan solo de la clase de nacimiento, algo absolutamente ajeno al mérito o demérito personal). Hay que tener por logros de la lucha de clases los llamados derechos de segunda generación, los económicos, sociales y culturales (de los artículos 22 a 27 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, seguridad social, educación pública gratuita y universal, subsidio de desempleo...) que son la garantía de una auténtica igualdad de oportunidades, que es lo que hace posible el ascenso en la escala social. Si los servicios igualadores de oportunidades se degradan (y eso viene ocurriendo en nuestra sociedad desde hace bastantes años) se hace imposible la movilidad social. Por ejemplo, sin ayudas a la dependencia, ¿quién tendrá que abandonar los estudios, quien tenga que dedicar la mayor parte de su tiempo a cuidar de su padre enfermo o quien pueda contratar a alguien que lo haga? Y es que la Escuela Pública es el mayor igualador de oportunidades, el mayor motor del ascenso social, y por ello la mayor batalla por la igualdad se libra en este campo: devolver a la Escuela Pública su prestigio (escamoteado ilegítimamente calumniando a su alumnado y su profesorado, a este último usando como ejemplo ¡a aquellos profesores que suspenden las oposiciones!, o sea, a aquellos que en su mayor parte acaban ejerciendo en el sistema educativo privado).
          En cualquier caso, la percepción de que la movilidad social es, o se está haciendo, o se trata de hacer, imposible, explicaría muy bien por qué no existe confianza en los cauces democráticos de cambio social y político: porque de hecho se comprueba en el día a día que dichos cauces, en lo que respecta a la movilidad social, son principios declarados pero no materializados.
 
          2/ La desaparición de la clase media.  Yo no me sentía en absoluto proletariado, pero cada vez me siento menos clase media y desde luego no estoy acercándome a la clase alta. En la sociedad a la que pertenecemos, la posibilidad de pasar del estrato social más bajo al más alto mediante la educación era más o menos irreal, pero desde la clase baja sí cabía pasar a formar parte de una borrosa, amplia y mayoritaria clase media en la que se vivía muy bien (mejor que en algunas clases altas de otras sociedades o épocas anteriores). Mi alumno de familia muy humilde que con esfuerzo y tesón lograba sacar sus estudios adelante con todo en contra no albergaba la esperanza de llegar a lo más alto, pero sí por lo menos hacer estudios superiores y lograr un empleo que le permitiera dar el salto a una vida bastante mejor que la de sus padres.  Esto ya no es así o va camino de dejar de serlo. En primer lugar porque, como he defendido más arriba, no funcionan adecuadamente los mecanismos de igualdad de oportunidades, y en segundo lugar porque el poder adquisitivo de las clases medias disminuye drásticamente, acercándose al de las clases bajas (que directamente están siendo relegadas a la pobreza). El ascenso social es imposible porque no hay escalas intermedias entre el primer escalón y el último, la brecha que se abre entre la clase media y la clase alta hace que vaya haciéndose indistinguible la clase media de la baja (a no ser porque, como ya digo, crece la probreza extrema en nuestra sociedad, y no cabe comparar vivir en una clase media empobrecida con vivir en el umbral de la marginalidad).
 
          3/ Reaparición de los privilegios de la clase dominante. Lo que dije algo más arriba no era una boutade, un buen medio de progreso social, independiente del talento personal, es militar en las Juventudes Socialistas o en las Nuevas Generaciones y dedicarle a ello más tiempo que los demás. A la larga podría conducir a una vida de enormes sueldos (que uno mismo se pone a sí mismo), coches oficiales (incluso para ir a la peluquería), exenciones de impuestos, dietas de alojamiento, pensiones vitalicias... Lo que habitualmente se conoce como privilegios. Esto es, a día de hoy existe una auténtica clase dominante por encima de la ley que obliga al resto de ciudadanos a cotizar treinta y cinco años o más, aprobar oposiciones, demostrar su valía en una carrera o una empresa para salir adelante, pero que les permite a ellos salir airosos con solo tener el carnet del partido adecuado en el momento adecuado. ¿Son sangrantes los privilegios de los políticos? Tal vez no en la inmensa mayoría de los casos, pero lo suficiente como para que los cargos públicos electos (y los no electos, esos asesores que multiplican el número de políticos del país) sean percibidos como una clase, y ahí tenemos servida la vuelta a la descripción de la sociedad de clases con el binomio reductor de clase dominante y clase dominada. Si a eso le añadimos la corrupción, la impunidad y el nepotismo... ¿cómo que no existe una casta política?

          En definitiva, una lucha de clases que se había vuelto innecesaria en la mente de la mayoría de las personas, reaparece en muchas de esas mismas mentes porque ven en la lucha su única posibilidad de llegar a ascender socialmente, o de no ser relegados más, y más, y más en la escala social. Nadie en su sano juicio entre Suecia y la URSS se quedaría con la URSS, pero cuando lo que se va materializando es la posibilidad de ser China... ¿a alguien le extraña que algunos vuelvan su mirada al siglo pasado? Una división de clases al estilo clásico acaba generando desprecio por los mecanismos democráticos, en tanto estos acaban percibiéndose como herramientas al servicio, no de los ciudadanos, sino de una clase que vuelve a ser dominante en tanto es imposible llegar a pertenecer a ella. Los próceres del neoliberalismo, que han decidido llamar privilegios a nuestros derechos para desposeernos de muchos de ellos, deberían tener esto en cuenta: su sistema reconvierte a los habitantes de la clase media (mayoritaria) en miembros de un proletariado más o menos clásico, y este emprobrecimiento de la mayoría de la población no carece de consecuencias, por mucho que este empobrecimiento se dé en dosis homeopáticas no puede terminar sin saldarse con una insurrección. Imagino que el neoliberal tiene esto previsto, y para evitarla recurrirá a los instrumentos habituales: propaganda y represión. En fin, el plato del totalitarismo está servido, en la acción del poder y en su reacción.
 
 Combatir el neofeudalismo
          El neofeudalismo NO es un auténtico feudalismo, y por ello genera ira y no indignación, porque se pretende combatir un sistema que no es en su esencia misma injusto como si sí lo fuera, y esto es así porque de hecho funciona como si efectivamente lo fuera, se comporta como si hubiera estamentos pero el caso es que no los hay. Muchos ansían el estallido social que esta percepción genera, yo prefiero grabarme a hierro la lección de la Guerra Civil y huir de situaciones semejantes como de la peste. Si algo caracterizaba la España del 36 era la práctica inexistencia de demócratas (y eso no significa que no existiera un sistema democrático, ojo, la 2ª República lo era): unos poquitos radical-republicanos de derecha, los republicanos de izquierda, una pequeña parte del PSOE, algún anarquista... frente a fascistas, comunistas, la mayor parte de los socialistas, los monárquicos, los carlistas, el ejército, la Iglesia... Creo que a día de hoy vivimos en una democracia bananera, pero más aún que la calidad de nuestra democracia, me preocupa el creciente sentir y pensar antidemocrático de sus ciudadanos. Ya sabemos que a algunos la democracia nunca les entró realmente y la usan a su antojo, como un niño que aprende una palabra nueva y la emplea en todo momento para demostrar que la domina (dejando claro cada vez que no es así), pero a la mayoría sí, y no obstante ahora florecen peregrinas críticas a los procedimientos democráticos como tales (no en su malfunción) creyendo que ello no supone una crítica a la democracia en sí misma. Y por eso insisto en que la democracia no es nada más que un mecanismo, tal vez está tan oxidado que hay que sustituirlo por otro nuevo (como creo que defiende el Partido X) o tal vez basta con cambiar unas piezas, pero creer que puede prescindirse de mecanismo alguno es pensar que puede prescindirse de la democracia misma, y por eso prefiero ponerme del lado de los que quieren reformar o cambiar el sistema desde sus reglas, y no en ausencia de regla alguna.
 
 
 

jueves, 24 de mayo de 2012

Un año de blog: ¿Por qué ser niño y jugar a los dados?

          Hoy estoy de celebración, este blog cumple un añito.

          El 24 de Mayo de 2011 publiqué la entrada #consensodemínimos y con ella abrí este espacio para la reflexión filosófica y política y el activismo 15M, un espacio que en este año ha recibido más de 17.000 visitas (algo que para muchos será poco, pero para mí es espectacular). Como ente de la blogosfera, lo primero que se aprende es que las entradas que a uno le parecen geniales no forzosamente llegan a más gente, mientras que otras que consideramos mediocres o precipitadas reciben en un día la mitad de visitas de todo el blog en un año.

          Es difícil juzgarse a uno mismo, no obstante quiero aprovechar este aniversario para rescatar las entradas que a mí más me gustan y darles una segunda oportunidad. Normalmente son la entradas al hilo de los acontecimientos del presente las que tienen más éxito, pero yo puse más cariño y cuidado en las reflexiones algo más de fondo, y por eso son mis favoritas, porque confío en que no pasen del todo de moda y haber podido acercar con ellas el pensamiento filosófico a quien no lo cultiva profesionalmente, son entradas donde estoy más yo y un poco menos la actualidad. Así mi lista personal de "entradas populares" (vaya contradicción) sería más o menos así: Las falacias del poderSobre la tolerancia I y Sobre la tolerancia II, Por qué soy antinacionalistaQué es y qué no es la memoria histórica y Feminismo para dummies III. También entrarían algunas de las entradas que más visitas han recibido, pero parece que mi crítica a la manipulación mediática o a los mitos que acechan al debate sobre la educación se las apañan bastante bien solas.

          Y ahora a responder a la pregunta del título. ¿Qué tiene que ver este blog con los niños y con los dados? La respuesta está en la intersección entre Nietzsche, Heráclito y el 15M, entre la última transformación del espíritu que proclama Zaratustra, el juego de azar que es el tiempo de vida y la esperanza de un nuevo comienzo que simboliza la Puerta de Sol.

          Empezando por el final, el 15M es para mí un "santo decir sí", es atreverse a construir el mundo desde las cenizas del anterior, sin prejuicios, es crear la política y salir del bucle de autocomplacencia y nihilismo de anteriores corsés ideológicos, es transvalorar, es inventar. El 15M es el niño del que nos habla Nietzsche.

          "Tres transformaciones del espíritu os menciono; cómo el espíritu se convierte en camello, y el camello en león y el león, por fin, en niño." El camello es el "tú debes", es el hombre inclinándose ante el deber, el león es el "yo quiero" que rechaza los valores establecidos pero es aún incapaz de crear nuevos valores, solo el niño puede desde su inocencia. El superhombre mira con el ojo del niño al que todo le asombra y que en lugar de refugiarse en falsos relatos de algo más allá se enfrenta con alegría a un mundo sin sentido porque sabe que a él le corresponde dárselo. Para el niño la vida es creación y juego, ¿quién no querría ser ese niño y qué mejor propósito para un blog que tratar de llevarnos hasta él? Si hay algo que querría con este blog es deshacer prejuicios para que aprendamos que los valores se crean y no se asumen porque no es el mundo quien nos los da sino nosotros quienes se los damos a él, eso, y dar un sí a la vida como el del niño, sin condiciones, "un santo decir sí".

          Pero el niño que me interesa no es solo el de Nietzsche, es también el de Heráclito, es también el tiempo, es también la vida, es también el destino. "El tiempo (aión) es un niño que juega, que juega a los dados." Ningún sentido podemos darle al número que salga salvo el que nosotros nos atrevamos a inventar. Domar el azar no es evitarlo, hacernos dueños de nuestro destino no es tratar de domeñarlo, es jugar con él asumiéndolo hasta sus últimas consecuencias, es echar el todo por el todo sabiendo que cuanto nos dejemos por el camino se quedará en la cuneta porque no hay nada fuera de él, es dejar de posponer hacer el mundo con el que soñamos esperando que otros lo hagan por nosotros o que nos sea dado después de la vida. Asumamos el azar, vivamos en el sin sentido, porque si nada es necesario, cuanto haya será porque nosotros quisimos que fuera.

jueves, 17 de mayo de 2012

12M15M en una asamblea, una marcha, una concentración y una anécdota



Cuando vengas a Madrid indignada mía,
Voy a hacerte asamblearia en Lavapiés
Y a alfombrarte con pancartas la Gran Vía
Y acampado en Sol contigo ver amanecer.



          "¿Dónde estabas tú el 15 de Mayo hace un año?" Esta pregunta se ha convertido en el leitmotiv de las últimas semanas como lo son "¿Qué hacías tú el 23F?" o "¿Cómo pasaste el día del ataque a las torres gemelas?" en sus respectivas efemérides. Por sí solo ese hecho es la prueba de que lo que ocurría hace ahora un año en Madrid, en Sol, y rápidamente se extendía a todas las ciudades de España y a muchas del Mundo, forma ya parte de la Historia (¿quién será la Victoria Prego con cuyos documentales nos taladrarán dentro de diez años y de ahí en adelante cada 15M como ocurre con la Transición?).
          Yo no recuerdo dónde estaba el 15 de Mayo de 2011, os diré dónde sé que no estaba: en una manifestación que recorría Madrid tras una pancarta cuyo lema era "Democracia Real ¡Ya! No somos mercancía en manos de políticos y banqueros". Probablemente habría estado allí de haber sabido de la existencia de esa convocatoria, pero por aquel entonces yo no tenía Twitter ni sabía muy bien lo que era, y sí tenía facebook pero lo odiaba porque aún no había comprendido su poder para compartir información más allá del "me voy de cañas", "fijaos qué guapo salgo en esta foto" o "felicidades campeón, qué cumplas muchos más". Para mí facebook era entonces lo que ahora sé que es tuenti.
          Pero a partir de ese 15 de Mayo, o sobre todo del 16 y 17, cuando un grupo de personas decidió quedarse en la Puerta del Sol a dormir, fue desalojado, corrió la voz y fueron más personas a dormir hasta convertirse aquello en la acampada de Sol que hemos llegado a conocer, desde esos días digo, me convertí en un quincemayista más. Algunos juegan ahora a autoengañarse haciéndose creer que estuvieron allí siempre, yo no estuve allí desde el primer momento, no soy uno de los que despertaron a la sociedad sino uno de los despertados.
         
          El 19 de Mayo de 2011, incapaz de contener la emoción por lo que leo, veo y comparto por internet, decido que tengo que vivirlo allí, en Sol, y escribo en facebook "Me voy a Sol con mi niño" (me encanta el comentario de mi amigo Alberto, que es quien hizo los turnos de tarde y noche en Sol mientras yo hacía los de mañana y solo alguno de tarde: "olé, olé y olé... baby revolution!!"). Llevé escrita mi propuesta (que hay que entender en la vorágine de aquellos días en que todo parecía posible) para dejar en el buzón de Sol (habría hecho más, pero éramos miles haciendo propuestas), este es su borrador:


          Firmé el primer manifiesto, asistí a mi primera asamblea a las doce al lado de la estatua del Oso y el Madroño, pero no pude participar, llevar al niño en su sillita me dejaba muy en el margen del coro de asamblearios. En general la paternidad, mi prioridad absoluta en esos momentos con mi hijo a punto de cumplir un año, me mantuvo en un segundo plano en Sol en aquellos días. Además daba clase en el bachillerato nocturno, así que las mañanas eran de mi hijo y las tardes de mis alumnos. Por ello el día 22 de Mayo decidí iniciarme en esa otra asamblea horizontal y multitudinaria que es Twitter, estos fueron los primeros RTs que logré aquel día: "Echa un vistazo a este vídeo - Mouseland con subtítulos en español" y "No desfallezcáis. Luchamos por el futuro, el presente ya estaba perdido. #acampadasol #spanishrevolution".

          Por fin, leyendo blogs de tantas y tantas personas y descubriendo cuánto aprendía en ellos vencí otro prejuicio más respecto a internet que me llevaba a considerar que los blogs eran poco más que diarios íntimos exhibidos por pura egolatría, y decidí inaugurar este para participar de la tarea de creación de un nuevo estado de conciencia que llevaba a cabo el 15M. Mi primera entrada fue para aquello en lo que más creía en aquel momento (y que sigo viendo como una grandísima oportunidad perdida), el #consensodemínimos.

          Esta militancia virtual no significó la desaparición de la militancia presencial. Asistir a la asamblea de Sol de mediodía se había convertido en costumbre desde el día 19, siempre escuchando con mi hijo (sí, hubo guardería más adelante en la acampada, pero mi niño nunca había pisado una y prefería tenerle conmigo), la primera vez que tomé la palabra en una asamblea fue en la de mi barrio, Arganzuela.
          Y en la asamblea de Arganzuela empieza la historia que promete el título, el 12 de Mayo de 2012, decidiendo los lemas y preparando la pancarta para la manifestación, haciendo chapas indignadas, cantando, comiendo y bebiendo la comida que los asamblearios preparamos y llevamos para compartir entre todos:


          A las 17:45 nos incorporamos a la Marcha Sur que cruzaba el Puente de Toledo en esos momentos, y puntuales antes de las 19:00 horas estábamos en Atocha:


          Poco después una gran marea de ilusiones subía por la calle Atocha en dirección a la Puerta del Sol:


          A las 20:30 aún no habían llegado todos a la plaza de las SOLuciones, pero yo sí, y ya casi no cabíamos, así que unos decidieron intentar acampar en el cielo:


          La pancarta no conseguía despegar, así que aligeraron su carga y nos sobrevoló la certeza de que formábamos la República del 99%, para mí fue el momento más soprendente y hermoso de la concentración en Sol:


          Conforme cayó la noche dejó oirse un grito nuevo en Sol, nuestro desafío una vez más a las restricciones a la libertad de expresión:


          Y por fin, a las doce, un grito algo menos mudo de lo habitual debido a la incansable batukada de la calle Carretas:


          Para muchos la magia acabó ahí, para mí no, y aquí empieza la anécdota que promete el título de esta entrada. A las doce dejé Sol por una promesa que me compelía a abandonar el baile como  Cenicienta, y a las doce y media entraba en mi calle y Sol me perseguía para darme las buenas noches. A diez metros del portal de mi casa, arrebujada en medio de la acera, estaba lo que parecía ser una enorme pancarta. Tuve un pequeño pálpito de cuál podría ser pero no podía dar crédito a tamaña casualidad. Pero sí, resultó ser la pancarta de la "República del 99%" que hacía unas horas se había alejado volando de Sol. ¿Cuáles eran las probabilidades de que de todos los árboles, de todas las calles, de todos los barrios, de todos los distritos de Madrid, la pancarta y los globos fueran a enredarse precisamente en ese que está junto a mí casa? En aquel momento sentí que Madrid, sus indignados, como una suerte de inconsciente colectivo me hacían un regalo, me confiaban esa pancarta para que el material del recuerdo del que para mí había sido el momento más emotivo del día no se perdiera. Así que doblé el enorme cartel lo mejor que pude en medio de la penumbra y lo subí a casa.
          Al día siguiente inicié una campaña en Twitter para encontrar a los padres de la pancarta con el hashtag #ApadrinaUnaPancartaHistórica y entre tuits de sorpresa, envidia y enhorabuena me llegó un DM que señalaba al Patio Maravillas como creador de la pancarta que estaba en mi despacho. Unas horas más tarde un compañero de la asamblea de Arganzuela vino a por la pancarta para llevársela a sus creadores que tenían pensado reciclarla, cerrándose así el círculo como en un acto de justicia poética. Aquí tenéis los frutos de la rebelión de Sol que acabaron a mi puerta:



jueves, 10 de mayo de 2012

Un año del 15M. El camino recorrido y el que queda por recorrer


          Este sábado celebraremos con una gran manifestación que despertamos del letargo autocomplaciente en que recibíamos los reveses económicos y políticos como si se trataran de fatalidades inexorables. Celebraremos que recuperamos las riendas de nuestras vidas o que por lo menos empezamos a luchar por recuperarlas. Celebraremos que abandonamos nuestra renuncia a trabajar por un mundo mejor. Celebraremos un año del 15M.
          El camino por recorrer es largo y lento porque, como sabemos, vamos muy lejos, pero ya hemos recorrido gran parte de él, o mejor dicho hemos avanzado en cuatro caminos que llevan al mismo destino, esa revolución ética que anunciaba el primer manifiesto de AcampadaSol: un mundo más libre, más solidario, más justo. No en todos los caminos se ha avanzado igual, pero en todos se ha dado ya como mínimo el primer paso, y con ello se ha hecho ya posible lo imposible, porque como sabemos se hace camino al andar y sin el 15M seguiríamos estancados incapaces de levantar los pies del suelo.
          ¿Cuáles son esos cuatro caminos cuyo pegamento es el espíritu del 15M? Diría que uno es el camino de la conciencia, otro el de la acción social, otro el de la cultura y un cuarto el de la política. Considero que el recorrido ha sido durante este año un auténtico éxito en los dos primeros caminos, un éxito parcial en el tercero y un pequeño fracaso en el cuarto (pero la guerra no ha acabado).

          Conciencia. Para mí el principal logro del 15M ha sido el de hacer visible lo invisible. Los problemas que denuncia el 15M estaban ya ahí, pero apenas tenían eco, eran una nota a pie de página en unos volúmenes de apéndices olvidados en lo más profundo de la biblioteca de la Historia. Desahucios, corrupción institucionalizada, injusticia de la ley electoral, politización de la justicia, putrefacción del estado de bienestar, falta de mecanismos de control frente a desmanes de políticos y especuladores... Vivíamos nuestra indignación ante los males de la sociedad como una rabieta y no como genuina indignación, porque la indignación busca ser compartida porque es justificable, es una emoción moral, es un sentimiento de rechazo ante la injusticia, y lo que no es justo no debe ser tolerado. Demostrar que hay que rebelarse, de forma pacífica, resistiéndose a la injusticia, que la pasividad es complicidad, ese es el logro del 15M en el camino de la conciencia, suministrarnos un detector de injusticias que es el motor de arranque de su solución.

          Acción social. Se han parado desahucios, se han impedido redadas racistas, se han creado cooperativas de trabajo entre parados, de vivienda entre desahuciados y propietarios y de consumo a base de trueque entre ciudadanos. Es cierto que muchas de estas iniciativas ya existían, pero el 15M les ha proporcionado un altavoz ensordecedor. Ahora existe una referencia pública y accesible al común de los ciudadanos en busca de solidaridad: las asambleas de barrio. El 15M ha instituido una salida cooperativa a la crisis como alternativa a la competividad, ha creado una red vecinal, un entramado solidario entre ciudadanos que se había perdido en el anonimato de las grandes urbes. El 15M ha generado una red para evitar que se hundan en el abismo los más perjudicados por la crisis, y una escalera para que remonten.

          Cultura. Me he referido a este camino como un éxito parcial, ¿por qué? Porque la cultura que ha generado el 15M es tal vez en exceso autorreferencial: desde el proyecto 15M.cc a Bookcamping.cc los proyectos culturales quincemayistas se centran en el propio 15M. No obstante tengo la idea de que aún es pronto para calcular la influencia en la cultura del 15M, pues su principal aportación a la cultura no son productos culturales (o no a primera vista) sino herramientas, métodos, principios de la creación cultural. El 15M ha generalizado el concepto de la cultura como creación común, como producto de la inteligencia colectiva, y nos ha enseñado a aceptarlo como tal. Ahora, aunque la aportación cultural más visible del 15M sea mayoritariamente ajena al concepto tradicional de "obra", no querría dejar de señalar la vuelta triunfante del arte de la cartelería y el interesante camino recorrido en lo que podríamos llamar "arquitectura efímera".

          Política. ¿Un fracaso el camino de la política? Seguramente exagero, pero apenas hemos avanzado nada en la reforma del sistema, seguimos siendo mercancía en manos de políticos y banqueros. No ha habido depuración de responsabilidades por la crisis, se aprobó sin referéndum la reforma de la Constitución, se habló mucho de lo injusta que es la ley electoral pero seguimos teniendo la misma ley, se aprobó una dación en pago a discreción del banco y muy limitada, la ley de transparencia es incompleta, el poder judicial sigue en manos del poder político, no hay renta básica, no se han implementado mecanismos de participación ciudadana... Demasiados "noes". Cierto, estos temas antes ni se debatían en el Congreso y ahora sí, pero eso es un éxito en el primer camino, en el de la conciencia, y no en el de la política. Aquí queda mucho por hacer, y creo que lo mejor sería concentrarnos en un gran objetivo de consenso y no cejar en nuestro empeño hasta alcanzarlo.

          Mi participación en el 15M se ha centrado en el primer y cuarto camino (desde este blog, en las redes sociales y en menor medida en las asambleas). Considero que el cuarto es vital porque su éxito haría innecesario el segundo camino, la acción social, encaminada a suplir las carencias del Estado en la protección de sus ciudadanos. Dicho esto, reconozco que hasta hace muy poco no había logrado entender (y creo no ser el único) que no por ello el segundo camino era prescindible. Creí (creímos) que el éxito político (por el ejemplo de Islandia, que me temo no es plenamente extrapolable) sería inmediato, que el 15M sería una guerra relámpago, y no, algunos torpemente nos dejamos llevar a las trincheras y la guerra de posiciones (sin darnos cuenta de que conservar nuestra posición, en este caso, era perder la guerra) mientras otros optaron por la guerra de guerrillas (sin darse cuenta de que las guerrillas no conquistan, solo repelen). Había problemas que necesitaban una respuesta urgente, yo, ingenuo, no lo supe ver, ahora lo veo y es gracias al 15M y sobre todo por discutir con quien no pensaba como yo. Creo que sido un error de gran parte del 15M considerar que había que elegir entre ambos caminos, cuando no son incompatibles. La acción directa y solidaria sobre los más damnificados por la crisis no excluye la presión a los partidos políticos, las acciones paralelas al sistema o alternativas a él no excluyen, o no deberían hacerlo, la participación en el sistema para su mejora. Si no entendemos la complementariedad de ambos aspectos (algunos lo han hecho, pocos me temo), nunca lograremos que esa acción social sea innecesaria, participar en ONGs de ayuda al desarrollo no excluye la acción política desde el sistema para tratar de hacer un mundo en que dichas ONGs sean innecesarias. Por ello debemos seguir avanzando en los cuatro caminos, porque solo así llegaremos el 99%, en uno solo de ellos no cabemos todos.

          Juntos podemos, queda mucho camino por recorrer pero ya hemos superado la parte más dura de la ofensiva, hemos sobrevivido a su bombardeo mediático, no nos ha hecho desesperar por completo el fuego amigo y tenemos unas buenas cizallas para partir su alambrada. Un año después, más que nunca, celebremos masivamente el #12M15M porque aún queda todo por hacer y sí se puede.

          Feliz cumpleaños a tod@s, mi regalo estos enlaces a artículos interesantes sobre este primer aniversario del 15M:







          El vértigo del 15-M

          15-M, una 'rebelión copyleft'

          Los puntos flacos del 15-M


viernes, 4 de mayo de 2012

Siete puntos para reconocer a un ultra

          21/12/2013 - A modo de prólogo
          Ha pasado año y medio desde que publicara esta entrada. Me ha dado muchos disgustos (las críticas internas, como esta, no suelen ser bien recibidas) y creo que el arquetipo de ultra que dibuja sigue siendo válido (aunque ahora tiendo a pensar que las UIP no son como el resto del cuerpo policial, y desde luego han cometido barbaridades en los últimos años). Sí me genera dudas mi compromiso en el enfrentamiento que me llevó a escribirla. Yo no pertenecía a DRY, y creo que fue un error significarme en una lucha que de hecho hizo un daño enorme al 15M en su conjunto y envenenó buenísimas relaciones, alejando espíritus y voluntades de cuya cooperación salían cosas grandes. Por ello, a día de hoy, pienso que probablemente unos fueran ultras y los otros no, pero cualquiera que azuzara dicha lucha estuvo en un error. Por honestidad no voy a cambiar un ápice del texto original pero si lo volviera a escribir prescindiría del primer párrafo, aún así, creo que dicho texto es útil desde el punto de vista histórico, estas líneas tienen ahora algo menos de activismo y más de arqueología. En lo que respecta a los siete puntos, creo que definen por igual al fascista que entra en Blanquerna el día de la Diada y al que amedrenta a los estudiantes de Derecho de la Complutense, en este artículo aparece lo que les une.

          La desagradable guerra intestina de DRY me lleva a escribir esta entrada. Quien no tenga claro qué ha ocurrido puede informarse aquí (donde se defiende a los detractores de que DRY se institucionalice y que controlan la cuenta de Twitter de Democracia Real Ya! y su página web) o aquí (donde se defiende a quienes han registrado DRY como asociación y controlan la fanpage de facebook, recomiendo encarecidamente escuchar el audio adjunto al documento). Si he de tomar partido, estoy del lado de los que han creado la asociación, sencillamente porque las personas que conozco que están en DRY, y que son inequívocamente demócratas, están en ese bando y tiendo a confiar en ellas (además sus argumentos me resultan en general bastante más convincentes  y el tono del bando contrario me suena en exceso a discursos que llevaron a la 2ª República a perder la Guerra Civil, por decirlo suavemente).
          Esta tragedia se mascaba hace tiempo, y no es sino el epítome de una lucha que ha dividido al 15M desde el principio de forma cada vez menos inocua a medida que la ilusión inicial de la revuelta se ha ido aguando. Todos sabemos, pero hemos tratado de hacer explícita esa división lo menos posible para mantener un frente común de lucha, que hay dos grandes sensibilidades (con todos sus matices) dentro del 15M: una que podríamos llamar reformista y otra revolucionaria. Pertenezco más bien a la primera, entre otras cosas porque si hay algo que soy es antitotalitarista, y dentro del grupo revolucionario ese antitotalitarismo no es unánimemente compartido (y no quiero decir con esto que sea minoritario), así como tampoco lo es un principio del 15M que para mí es absolutamente irrenunciable como la no-violencia. Otra forma de definir estos dos frentes sería distinguir entre quienes creímos y quisimos que el 15M fuera algo completamente nuevo, y quienes vencieron rápidamente sus reparos iniciales (al no haber un discurso de clase explícito, al definirse como inclusivo "ni de izquierdas ni de derechas", al ser "sin banderas") y lograron convencerse de que eso era lo que ellos venían diciendo ya toda la vida. Si estos segundos tenían razón en esto, ¿por qué su causa nunca había recibido el apoyo que sí recibió la del 15M? Si realmente la del 15M desde el principio (antes de que hicieran suyo el movimiento) había sido su causa de toda la vida, ¿por qué esa insistencia en los primeros días en que les faltaba "formación" ideológica o política a los quincemayistas? Ambas preguntas tienen una misma respuesta: porque el 15M estaba libre de prejuicios ideológicos o políticos (ésa era su ideología y su política, ceder ante las razones y no a la doctrina), y eso mismo le granjeó el éxito que tuvo.
          Los prejuicios ideológicos o políticos conllevan una serie de tics de lo más irritantes para cualquiera que no comparta dichos prejuicios, y por ello el 15M ha ido perdiendo apoyos a medida que han ido aflorando esos tics. En efecto el 15M ha ido escorándose a la izquierda, pero esto no es malo en sí, ni extraño dado que gobierna la derecha, lo que de facto le ha hecho perder legitimidad es que ha dejado de ser inclusivo hasta dentro del izquierdismo, ha asumido como propios los prejuicios ideológicos del sector de la izquierda que más activa, consistente y regularmente ha participado en el movimiento tras los primeros meses, pero es un sector que no representa a la mayoría de los quincemayistas y mucho menos de la sociedad (ni aspira a hacerlo). He aquí sus tics, los siete puntos para reconocer a un ultra (en este caso de izquierdas porque solo hablo de lo que conozco):
         
          1º Tendencia a llamar fascista a quien es de derechas, o sencillamente es considerado insuficientemente de izquierdas.
          2º Fe ciega (o ingenua) en los medios de comunicación alternativos. El ultra olvida que son alternativos a los oficiales porque a menudo operan con criterios muy lejos de ser objetivos. Cierto es que muestran una realidad ajena a los medios generalistas, pero no siempre con garantías, y desde luego no libre de prejuicios porque el capital será manipulador, pero hay que ser iluso para creer que lo es más que la ideología (y ahórrense el rollo de que la infraestructura determina la superestructura ideológica, que a Marx y la Escuela de Frankfurt los tengo muy leídos). Por otra parte estos medios a menudo sufren los mismos vicios que los medios oficiales: generalización, autojustificación, ausencia de rectificación, no contraste de la información. Recordemos el ejemplo de este infiltrado valenciano de la policía que resultó que no lo era (por cierto que honra a I. Escolar haber rectificado... creo que fue el único).
          3º Si el otro no piensa como yo es que está manipulado, es tonto o es mala persona. Esto suele decirse de forma más educada, se subraya la falta de formación del otro o su dependencia de medios de información que uno juzga absolutamente tendenciosos (a diferencia de los propios que son garantes de la prístina verdad) lo que le convierte en un votante zombi, o si se trata de alguien que se considera razonable e inteligente, entonces es que es insolidario y quiere lo mejor para sí mismo a costa de los demás (véase el tic nº 1). Esto es lo que permite al ultra hablar en nombre del pueblo, que pensaría como él de no estar manipulado o ser tan zopenco, y lo legitima como garante de la voluntad general aún a costa de la voluntad de la mayoría. El caso es que la sociedad entera está en Matrix, y justo el ultra es Neo, mira tú por dónde. Hay un enorme mecanismo que manipula a los ciudadanos que actúan como engranajes inconscientes del poder, salvo al ultra, a quien nadie manipula, espíritu libre y salvador, mucho más inteligente que todos nosotros pobres ilusos que nos creemos todo cuanto nos dicen sin que nos pase por el córtex. Hay que tenérselo muy creído para ser ultra.
          4º Pulsión épica. Con este concepto quiero referirme a ese anhelo que tiene el ultra de entrar a formar parte de la Historia, pero no de cualquier manera, sino como guerrero. El ultra odia la paz aunque la predique (por ello siempre defenderá que bajo la calma aparente se libra una guerra secreta que los medios silencian) y desprecia los mecanismos democráticos de protesta (que por otra parte en España son insuficientes). Una revuelta no es una auténtica revuelta si no hay barricadas y porrazos, la lucha dialéctica es un sucedáneo, al final hay que estar listos para la acción de verdad, que no está en las instituciones sino fuera de ellas. Pero no es el que tira el adoquín el héroe, sino quien levanta los brazos y recibe, el héroe de la resistencia, en el Madrid cercado del 36 el héroe no es Santiago Carrillo sino el anarquista Mechor Rodríguez. Aquí lo cuenta Robert de Niro en Una historia del Bronx mucho mejor que yo: el obrero es el auténtico tipo duro (aguantad los tres minutitos de vídeo, merece la pena).
          5º Apoyo a nacionalismos sin Estado sean estos del 1er o del 3er mundo como si las situaciones fuesen idénticas. Pero no lo son, solo en el caso de nacionalismos del 3er mundo se emplea el concepto de nación en el sentido de "pueblo" y puede por ello hablarse de "nación oprimida", porque la opresión se ejerce sobre sus miembros y no sobre la entelequia "nación" de los nacionalismos de 3ª generación del 1er mundo. El nacionalismo no puede ser de izquierdas por definición (para justificar esta última afirmación he de remitirme a la entrada Por qué soy antinacionalista), lo cual nos lleva a concluir que el ultra de izquierdas es más lo primero que lo segundo.
          6º Manía persecutoria con respecto a la policía. "Maderos a la hoguera" es un letmotiv que parece ser más revolucionario que "proletarios del mundo uníos". No obstante el policía es un obrero más (aunque me gustaría saber si los antidisturbios escogen voluntariamente su destino, la verdad), no ostenta el poder, ni siquiera lo defiende, garantiza (o debería) el cumplimiento de la ley, él mismo detendrá al poderoso que la incumpla (o se quedará con las ganas, igual que los que no somos ni policías ni poderosos). Los hijos del rico fascista no se hacen policías y para serlo hay que tener vocación de servicio público. ¿No hay entonces policías fascistas? Los habrá, y médicos, abogados, profesores... Igual que los hay incompetentes, también como en todos lados. No arrojemos la mierda de gente como Felip Puig y otros delegados del gobierno sobre la policía, a menos claro que lo que nos vaya sea el rollo del punto nº 4. Recordemos que los primeros días del 15M la poli estuvo más bien de parte de los rebeldes y estos de la de la poli (recuerdo cómo los manifestantes insistíamos en que a ellos también les habían bajado el sueldo), luego, a raíz del desalojo bestial de la acampada de Plaza de Catalunya, esta entente se pudrió (y con ello sí que cumplió su objetivo el inefable Felip Puig).
          7º Anhelo de pureza. Con esto me refiero a que el ultra prefiere el fracaso (si este conlleva lo que él entiende por "no venderse") al éxito (si para alcanzar este último ha de ceder mínimamente en su postura). O al menos esa es la composición de lugar que se hace el ultra en su cabecita, porque el orden de los factores es otro: primero se fracasa porque de hecho el éxito nunca fue una auténtica opción, ni siquiera remota, y luego se explica el fracaso mediante la hipótesis ad hoc de que los demás son unos vendidos o, por emplear la terminología técnica, unos "disidentes". Este rasgo es el que explica el guerracivilismo y las purgas tipo de la izquierda: dado que ser de izquierdas garantizaría una cierta superioridad moral, competir por ser el más auténtico en su izquierdismo sería luchar por la santidad laica (o no tan laica, me temo, porque en este aspecto no veo más que una secularización del nihilismo cristiano). ¿A que a todos nos viene a la mente el mismo ejemplo de La vida de Brian?

          Bien, supongo que este post se tomará como prueba inequívoca de que soy un facha, y no puedo más que remitir entonces al lector al punto nº 1, pero estoy convencido (pero no lo sé porque afortunadamente he tenido poco contacto con ellos) que estos puntos definen también a los ultras de derechas con las siguientes diferencias: en el punto 1º donde pone "fascista" hay que poner "estalinista" y dónde pone "izquierdas" hay que poner "derechas" y viceversa, en el punto 5º el nacionalismo al que apoya el ultra de derechas siempre es el estatal y no estoy muy seguro de si el 6º punto se da tal cual en el caso del ultra de derechas, para comprobarlo debería acudir a una manifestación ultraderechista y no pienso hacerlo. En general cámbiese "izquierda" por "derecha" y tenemos al ultra del equipo contrario.

jueves, 15 de marzo de 2012

Por un consenso en el #15M para el #12M12

          A falta de dos meses para que se cumpla un año del despertar de nuestra conciencia colectiva que supuso el 15 de Mayo de 2011, y aunque "vayamos despacio porque vamos muy lejos" no deberíamos dejar de celebrar los muchos logros del movimiento.
          "¿Logros? -dirán algunos- ¿Qué logros? El movimiento está dividido, las asambleas diezmadas, las calles y plazas vacías, las banderas partidistas han sustituido al bien común y algunos se replantean incluso la estrategia de la no-violencia." No siendo esto del todo falso, tampoco es toda la verdad. Sin duda el invierno y nuestras obligaciones laborales han hecho mella en nuestra presencia en las calles. También, las distintas elecciones nos han hecho descubrir nuestras simpatías partidistas y establecido diferencias entre nosotros, resulta que unos somos reformistas y otros revolucionarios, unos ponemos la libertad por encima de la igualdad, otros la justicia por encima de ambas cosas... en fin, hemos descubierto que es fácil coincidir en un eslógan pero no tanto en su interpretación. Vale, ¿y qué?
          Todo esto no era menos cierto antes del 15 de Mayo de 2011. Aunque nos uniéramos ese día y en los días posteriores, ya sospechábamos que cada uno era de su padre y de su madre, lo que hizo grande esta revuelta, lo que convirtió Sol en el ágora, fue que por fin uno podía ser de su padre y de su madre y estar de acuerdo con el otro por lo que decía y no por lo que era. Pero situarse en un punto en que lo importante sea el qué y el cómo, y no el quién, no significa que no exista ese quién sino que no es relevante porque a todos anima un bien común.
          "Democracia Real Ya: no somos mercancía en manos de políticos y banqueros." De esta divisa que nos unió me voy a quedar con un término: "mercancía". No somos objetos, sino sujetos, cada uno de nosotros es un fin en sí mismo y no un medio. Pero políticos y banqueros gobiernan nuestras vidas empleándonos para sus propios fines. ¿Qué exigimos pues? Ser los auténticos dueños de nuestro destino: exigimos libertad, autonomía. Exigimos nuestro derecho a autogobernarnos porque  somos personas portadoras de dignidad y no mercancías, y por ello no puede comerciarse con nosotros, no puede especularse con nuestros votos ni con el dinero de nuestros impuestos. Somos un instrumento en manos de unos políticos ávidos de poder y de unos empresarios ávidos de dinero. ¿Todos los políticos se venden a cambio de poder y todos los empresarios anteponen el dinero a cualquier otra cosa? No. ¿Y por qué negarse entonces a perseguir a quienes sí lo han hecho y nos han sumido en la ruina?
          Creo que una indignación semejante a la que expresa el párrafo anterior animó a muchos de los que salimos a la calle bajo la bandera del 15M, y unos objetivos que fácilmente pueden deducirse de dicho párrafo nos hicieron perseverar en la lucha. Los mismos objetivos que alcanzó la revuelta islandesa: justicia y libertad mediante la depuración de responsabilidades por la crisis y un proceso constituyente. ¿Por qué no centrarnos en esos objetivos?
          Volvamos a las propuestas del 15M y sus logros. Son bastantes quienes niegan que existan tanto una cosa como la otra. Se acusa al 15M de proponer demasiadas cosas, y algunas de difícil cumplimiento, o de hacer propuestas contradictorias, o de no ponerse de acuerdo en qué proponer. Pero proponer muchas cosas no es proponer demasiadas si muchas son las cosas que hay que resolver. Y en cuanto a los logros, si alguno esperaba que desembocara el 15M en la Utopía de Tomás Moro más vale que se vaya desengañando. ¿Pero acaso no hay familias que siguen en sus casas en lugar de haber sido desahuciadas gracias al apoyo del 15M a la PAH, no se ha hablado de la dación en pago en el Congreso, no se discuten cambios en la Constitución referentes a la separación de poderes y la ley electoral? ¿Acaso se nos ha olvidado que hace tan solo un año los medios empleaban "anticonstitucional" como sinónimo de "antidemocrático"? ¿Logros del 15M? Incontables, pero pueden resumirse en la visibilización de injusticias antes ninguneadas y el saneamiento del vocabulario político. Temas que eran tabú ya no lo son. ¿Y qué decir de la resignación, que a efectos prácticos equivalía a complacencia, con que recibíamos los escándalos de corrupción? Saldrán impunes los corruptos de los juzgados, pero ya nunca más con el honor intacto si su conducta fue deshonrosa.
          ¿De toda esta amalgama qué se deduce? Que no queremos ser tratados como menores de edad a los que cada cuatro años se les deja elegir entre partido de fresa, de limón o de manzana verde, queremos participar activamente en nuestra vida política. Y que no aceptamos por más tiempo la impunidad: un programa político es un compromiso, manejar dinero público es un compromiso, y cuando uno se compromete hay que apechugar con las consecuencias del compromiso contraído. Exigimos responsabilidad: poder ser responsables de nuestro propio gobierno y que se hagan responsables de su malgobierno quienes nos han llevado a la situación actual.

          El último paso, ¿cómo plantear esta exigencia de responsabilidad? Ese es el quid de esta entrada, dos propuestas que considero podrían ser consensuadas en los muchos foros del 15M (asambleas de barrio, twitter, facebook, virtualpol15M...), en sus organizaciones (DRY, Estado de Malestar, #NoLesVotes, Juventud sin Futuro...) y en general por todos sus integrantes. Y "consensuar" implica debatir, reformar, acordar... Se trata tan solo de un punto de partida para tratar de unir fuerzas en el movimiento con un fin común. ¿Debe por ello renunciar el 15M a otras iniciativas? En absoluto. ¿Pero no sería estratégicamente útil ir preparando una gran propuesta para el aniversario del 15M, para la gran manifestación del #12M12? ¿Nos piden concreción? Pues démosles concreción, sigamos quitándoles sus patéticas excusas.
          Para proponer estas exigencias tengo en mente la indignación no solo de quienes nos decimos parte del 15M, sino que trato de incluir a muchos que no pertenecen al movimiento pero que comparten esa indignación. Que ocupemos el espacio público no quiere decir que seamos el público. Tantos como nos juntamos en Sol en su momento lo hacen cada quince días en el Bernabeu. Aunque nos juntásemos 500.000 en una plaza seguiríamos siendo un porcentaje ridículo del censo, incluso del censo electoral, incluso (a efectos de cálculo de mayorías) del total de votantes. Nunca podremos presumir de un grado de participación en nuestras acciones semejante al del voto de algún partido mayoritario, pero sí hemos podido presumir de porcentajes de apoyo en torno al 73% a nuestras propuestas, fueran estas muchas, pocas, contradictorias o irrealizables. Así pues, a la auténtica mayoría de los ciudadanos debemos dirigirnos y por ello propongo lo siguiente:

          - Exigir responsabilidades a los causantes de la crisis mediante la creación de una comisión de investigación. Basta ya de que paguemos la crisis quienes la sufrimos y no quienes la crearon.

          - Exigir una ampliación de la participación ciudadana de tal forma que haya decisiones que no puedan tomar los gobiernos sin consultar a la ciudadanía. Basta ya de que nuestros votos sean cheques en blanco.

          Hay partidos de diverso signo que ya han hecho propuestas semejantes en el Congreso de los Diputados y fuera de él, y no son irrealizables. Se trata de propuestas de carácter formal, políticas pero no partidistas, no programáticas (no es necesario tener una ideología concreta para suscribirlas). Si decimos que somos el 99%, tratemos de hacer propuestas para el 99%, a ver si por querer afinar más de la cuenta nos vamos a ir dejando porcentajes de ciudadanos por el camino.
          Por supuesto esta propuesta es una más, y lo que la legitimaría sería que fuera de muchos, que fuera de todos y no mía, porque está hecha con el ánimo de que pueda ser de todos, de que pueda llevarnos a un consenso entre las muchas sensibilidades del 15M y más allá del 15M. Por ello si te gusta y te parece pertinente, lleva esta propuesta a la asamblea de tu barrio, a tus amigos, a tu partido, a tus representantes, a tu asociación de vecinos, a tus sindicatos, a las redes sociales. Hazla tuya, debátela, modifícala. Preparemos un 15M de 2012 que sea sonado, con una gran propuesta de consenso.

          Aquí un manifiesto en GoogleDocs que busca servir de documento de trabajo para lograr ese consenso.

          Puedes contribuir a la difusión de esta iniciativa votándola en menéame, en propongo15M o en VirtualPol15M.
Licencia de Creative Commons
El niño que juega a los dados is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported License.