jueves, 17 de mayo de 2012

12M15M en una asamblea, una marcha, una concentración y una anécdota



Cuando vengas a Madrid indignada mía,
Voy a hacerte asamblearia en Lavapiés
Y a alfombrarte con pancartas la Gran Vía
Y acampado en Sol contigo ver amanecer.



          "¿Dónde estabas tú el 15 de Mayo hace un año?" Esta pregunta se ha convertido en el leitmotiv de las últimas semanas como lo son "¿Qué hacías tú el 23F?" o "¿Cómo pasaste el día del ataque a las torres gemelas?" en sus respectivas efemérides. Por sí solo ese hecho es la prueba de que lo que ocurría hace ahora un año en Madrid, en Sol, y rápidamente se extendía a todas las ciudades de España y a muchas del Mundo, forma ya parte de la Historia (¿quién será la Victoria Prego con cuyos documentales nos taladrarán dentro de diez años y de ahí en adelante cada 15M como ocurre con la Transición?).
          Yo no recuerdo dónde estaba el 15 de Mayo de 2011, os diré dónde sé que no estaba: en una manifestación que recorría Madrid tras una pancarta cuyo lema era "Democracia Real ¡Ya! No somos mercancía en manos de políticos y banqueros". Probablemente habría estado allí de haber sabido de la existencia de esa convocatoria, pero por aquel entonces yo no tenía Twitter ni sabía muy bien lo que era, y sí tenía facebook pero lo odiaba porque aún no había comprendido su poder para compartir información más allá del "me voy de cañas", "fijaos qué guapo salgo en esta foto" o "felicidades campeón, qué cumplas muchos más". Para mí facebook era entonces lo que ahora sé que es tuenti.
          Pero a partir de ese 15 de Mayo, o sobre todo del 16 y 17, cuando un grupo de personas decidió quedarse en la Puerta del Sol a dormir, fue desalojado, corrió la voz y fueron más personas a dormir hasta convertirse aquello en la acampada de Sol que hemos llegado a conocer, desde esos días digo, me convertí en un quincemayista más. Algunos juegan ahora a autoengañarse haciéndose creer que estuvieron allí siempre, yo no estuve allí desde el primer momento, no soy uno de los que despertaron a la sociedad sino uno de los despertados.
         
          El 19 de Mayo de 2011, incapaz de contener la emoción por lo que leo, veo y comparto por internet, decido que tengo que vivirlo allí, en Sol, y escribo en facebook "Me voy a Sol con mi niño" (me encanta el comentario de mi amigo Alberto, que es quien hizo los turnos de tarde y noche en Sol mientras yo hacía los de mañana y solo alguno de tarde: "olé, olé y olé... baby revolution!!"). Llevé escrita mi propuesta (que hay que entender en la vorágine de aquellos días en que todo parecía posible) para dejar en el buzón de Sol (habría hecho más, pero éramos miles haciendo propuestas), este es su borrador:


          Firmé el primer manifiesto, asistí a mi primera asamblea a las doce al lado de la estatua del Oso y el Madroño, pero no pude participar, llevar al niño en su sillita me dejaba muy en el margen del coro de asamblearios. En general la paternidad, mi prioridad absoluta en esos momentos con mi hijo a punto de cumplir un año, me mantuvo en un segundo plano en Sol en aquellos días. Además daba clase en el bachillerato nocturno, así que las mañanas eran de mi hijo y las tardes de mis alumnos. Por ello el día 22 de Mayo decidí iniciarme en esa otra asamblea horizontal y multitudinaria que es Twitter, estos fueron los primeros RTs que logré aquel día: "Echa un vistazo a este vídeo - Mouseland con subtítulos en español" y "No desfallezcáis. Luchamos por el futuro, el presente ya estaba perdido. #acampadasol #spanishrevolution".

          Por fin, leyendo blogs de tantas y tantas personas y descubriendo cuánto aprendía en ellos vencí otro prejuicio más respecto a internet que me llevaba a considerar que los blogs eran poco más que diarios íntimos exhibidos por pura egolatría, y decidí inaugurar este para participar de la tarea de creación de un nuevo estado de conciencia que llevaba a cabo el 15M. Mi primera entrada fue para aquello en lo que más creía en aquel momento (y que sigo viendo como una grandísima oportunidad perdida), el #consensodemínimos.

          Esta militancia virtual no significó la desaparición de la militancia presencial. Asistir a la asamblea de Sol de mediodía se había convertido en costumbre desde el día 19, siempre escuchando con mi hijo (sí, hubo guardería más adelante en la acampada, pero mi niño nunca había pisado una y prefería tenerle conmigo), la primera vez que tomé la palabra en una asamblea fue en la de mi barrio, Arganzuela.
          Y en la asamblea de Arganzuela empieza la historia que promete el título, el 12 de Mayo de 2012, decidiendo los lemas y preparando la pancarta para la manifestación, haciendo chapas indignadas, cantando, comiendo y bebiendo la comida que los asamblearios preparamos y llevamos para compartir entre todos:


          A las 17:45 nos incorporamos a la Marcha Sur que cruzaba el Puente de Toledo en esos momentos, y puntuales antes de las 19:00 horas estábamos en Atocha:


          Poco después una gran marea de ilusiones subía por la calle Atocha en dirección a la Puerta del Sol:


          A las 20:30 aún no habían llegado todos a la plaza de las SOLuciones, pero yo sí, y ya casi no cabíamos, así que unos decidieron intentar acampar en el cielo:


          La pancarta no conseguía despegar, así que aligeraron su carga y nos sobrevoló la certeza de que formábamos la República del 99%, para mí fue el momento más soprendente y hermoso de la concentración en Sol:


          Conforme cayó la noche dejó oirse un grito nuevo en Sol, nuestro desafío una vez más a las restricciones a la libertad de expresión:


          Y por fin, a las doce, un grito algo menos mudo de lo habitual debido a la incansable batukada de la calle Carretas:


          Para muchos la magia acabó ahí, para mí no, y aquí empieza la anécdota que promete el título de esta entrada. A las doce dejé Sol por una promesa que me compelía a abandonar el baile como  Cenicienta, y a las doce y media entraba en mi calle y Sol me perseguía para darme las buenas noches. A diez metros del portal de mi casa, arrebujada en medio de la acera, estaba lo que parecía ser una enorme pancarta. Tuve un pequeño pálpito de cuál podría ser pero no podía dar crédito a tamaña casualidad. Pero sí, resultó ser la pancarta de la "República del 99%" que hacía unas horas se había alejado volando de Sol. ¿Cuáles eran las probabilidades de que de todos los árboles, de todas las calles, de todos los barrios, de todos los distritos de Madrid, la pancarta y los globos fueran a enredarse precisamente en ese que está junto a mí casa? En aquel momento sentí que Madrid, sus indignados, como una suerte de inconsciente colectivo me hacían un regalo, me confiaban esa pancarta para que el material del recuerdo del que para mí había sido el momento más emotivo del día no se perdiera. Así que doblé el enorme cartel lo mejor que pude en medio de la penumbra y lo subí a casa.
          Al día siguiente inicié una campaña en Twitter para encontrar a los padres de la pancarta con el hashtag #ApadrinaUnaPancartaHistórica y entre tuits de sorpresa, envidia y enhorabuena me llegó un DM que señalaba al Patio Maravillas como creador de la pancarta que estaba en mi despacho. Unas horas más tarde un compañero de la asamblea de Arganzuela vino a por la pancarta para llevársela a sus creadores que tenían pensado reciclarla, cerrándose así el círculo como en un acto de justicia poética. Aquí tenéis los frutos de la rebelión de Sol que acabaron a mi puerta:



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